El método Stanislavski aplicado a la formación

“Esto [el método] les ha protegido a ustedes del hábito mecánico de pronunciar formalmente un texto vacío no vivido.”

Constantin Stanislavski

Hablar del método de Stanislavski hoy en día es hablar de Al Pacino, de Robert de Niro, de Julia Roberts, de Dustin Hoffman, en definitiva, del Actors Studio de Nueva York, una escuela basada en un método… y un método que no tiene nombre. Se llama simplemente: “el método”. Ese fue el nombre que le dio Lee Strasberg. Son actores del método, célebres por sus excelentes interpretaciones. Y es que si el “método” supuso una revolución en el campo de la interpretación a principios del s.XX, ahora a principios del s.XXI se ha convertido en una técnica interpretativa consolidada a nivel mundial. Pero, ¿qué podemos aprender los formadores del “método”? Más allá de unas técnicas, podemos darle vida a la formación.

Volviendo al método original de Stanislavski, el “método” no es un ejercicio, no es desnudarse, no es una etiqueta para creerse superior, no es irse a una cárcel durante un año para saber hacer de preso… El “método” del que habló Stanislavski es investigar uno mismo sobre sí mismo, sobre sus capacidades y habilidades para recrear un personaje de forma natural. Es una puerta hacia la creatividad… La puerta que cada uno tiene que abrir para desarrollarse por sí mismo… No se trata de copiar y repetir las palabras de Stanislavski, sino de investigar por uno mismo.

En formación es lo mismo. Nuestro método tiene que ser la investigación sobre uno mismo. Aprender de nuestras habilidades y capacidades, intentar dominar lo físico, lo psicológico, el ambiente, etc. pero sobre todo, ser nosotros mismos, ser naturales. Cada uno tiene su estilo, sus formas, su peculiaridad. Eso es ser un formador.

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