Le llamaban Personal Branding

“It’s time for me – and you – to take a lesson from the big brands”

Tom Peters, The Brand Called You, 1997

Y yo sin saberlo. Hace tiempo que he dicho que la orientación laboral no se tiene que basar en escribir un curriculum y enviarlo a trescientas empresas para recibir una respuesta de que su curriculum se está procesando y en caso de ser elegido, se pondrán en contacto con usted. Creo que la orientación se debe centrar una vez más en la persona, en conocerla y en abrir todas sus posibilidades.

La orientación laboral, que es una función de todo formador para el empleo, tiene que partir de entender que la persona a la que vamos a orientar es un profesional único, auténtico que diría mi buen amigo Ricardo. Y lo que le diferencia de los demás es lo que le va a permitir abrirse puertas. Ahora mismo, todos o la mayoría somos marcas blancas en el mercado del trabajo. Cada uno debe crearse su propia marca, rotularse, darse una identidad laboral, definirse, crear una “marca personal” (personal branding).

Una marca es más que un producto o una mercancía con la que negociar. Es más que una imagen de cara al exterior. Una marca es valor, es prestigio, es honor, reputación, experiencia. En el mercado del trabajo, somos marcas y como marcas debemos aportar nuestro valor añadido para que nos elijan.

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