Desarrollo con diamantes

“Nunca he podido entender por qué una persona se pasa dos años
escribiendo una novela, cuando puede comprar una por 10 dólares.”

Fred Allen

Llevo unos días recordando viejos tiempos. De cómo fueron mis primeras clases, mis primeras impresiones, mis primeras alumnas y mis primeros alumnos. De cómo me planteé la formación, yo que nunca me vi de profesor y siempre fui un gran crítico con muchos de los que había conocido. Incluso recuperé mis primeros bocetos de cómo dar una clase. Primera pregunta: “si yo fuera un alumno qué me gustaría que me dijeran”. “Buenos días” había escrito como respuesta. Me gusta lo que escribí.

Entre los recuerdos aparece mi primer examen. Reparto unas hojas y me preguntan si es un examen. Digo que sí y ya no hay vuelta atrás. ¡Sorpresa!… Para todos, incluso para mí. Pero no es un examen cualquiera, les digo que es el único examen que harán durante todo el año. Lo harán varias veces, pero siempre será el mismo. Cinco preguntas. Se las digo en septiembre y se las repetiré en junio. Alguien me dice que cómo se me ocurre hacer eso, que es una locura. Y le digo que lo mejor va a venir a lo largo del año, que intentaré responderlas, je, je. Un modelo sencillo de evaluación, pero mucho más exigente que jugar a las quinielas.

Son muchos los recuerdos y las situaciones, como aquellas primas que las separó la guerra en Argentina y se reencontraron en uno de mis cursos; como aquel día en que se puso a cantar un alumno y acabamos cantando todos; como aquel día en que bajamos a la cafetería a dar la clase y se unió gente a nosotros; como aquel día en que cambié los manuales por periódicos deportivos y empezamos a entender lo que era un equipo, una estrategia, un liderazgo; como tantos y tantos días que han ido pasando.

Han cambiado cosas en diez años, por supuesto, pero otras no. ¿A qué viene todo esto? A que hay que tener un tiempo para pensar en uno mismo. ¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos? ¿Quiénes hemos sido? ¿Cómo lo hemos hecho? Se llama desarrollo profesional. Partir de lo que uno ha hecho, de lo que ha estudiado, de lo que ha dejado en el camino, de lo que ha ido cogiendo. Un primer paso para saber a dónde caminar. Un alto en el camino, para coger fuerzas. A veces hay que tomarse un tiempo para reflexionar, otras veces es obligatorio. En esas estamos.

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