Planifica, que no es poco

“Los planes no tienen valor, lo que vale es la planificación”

Dwight D. Eisenhower

Mientras preparo mi próximo curso, decido darme un paseo, escuchar a la gente, sentarme en la terraza de un bar y ver qué sucede a mi alrededor. Veo a una pareja hablando a mi lado, un señor mayor que lee el periódico y unos niños jugando a pillarse. Gana la niña siempre, le pilla enseguida al niño y cuando le toca pillar a él, la niña dice “casa”, cambia los papeles y le vuelve a pillar. Quizás sea porque tiene tres o cuatro años más que el niño o que el niño sólo quiere jugar y todavía no ha entendido lo de ganar y perder, o quizás los niños nos dejamos pillar siempre. Sonrío. Miro más allá y veo gente paseando, bolsas de ropa, un perro que se acerca a una farola y una persona que me llama la atención. Está al otro lado de la calle y juega con una pelota de tenis, rebotándola contra el suelo… Me quedo mirando y la imagen la transforma rápidamente mi memoria en un recuerdo… Barcelona… Barrio Gótico… Un artista baila claqué al ritmo de unas pelotas que lanza sobre la misma plataforma sobre la que baila…

Sigo mirando a mi alrededor y me decido a abrir mi bloc de notas. Ese que siempre me olvido y lo sustituyo por  las servilletas de los bares. Hoy lo llevo conmigo y quiere que escriba algo en él. ¿Qué estoy haciendo? Buscando una idea,  una imagen, una excusa para narrar mi próximo curso. Es así como empiezo a planificar. Los manuales me hablan de empezar a pensar sobre una competencia o un objetivo, de escribir frases bien estructuradas con verbos en infinitivo y saberme la taxonomía de Bloom al dedillo y sin embargo, ya ves, yo decido pasear y mirar. Estoy buscando una excusa, un contexto, un marco, un ambiente… Algo que haga distinto mi próximo curso, que lo haga nuevo, que me sorprenda… No lo he leído en los libros, pero es mi forma de planificar. Sólo partiendo de algo que me guste, puedo trazar un plan. Y de eso se trata, planificar, dibujar un mapa. No se trata de escribir en veinte hojas objetivos rebusacados, métodos de corta-pega y recursos que todo el mundo tiene, si no de pensar y saber lo que uno quiere hacer y adonde uno quiere llegar.

Quizás mi próximo curso comience jugando a la pilla o quizás regalando una pelota de tenis, quizás con conversaciones de cafetería por parejas o discutiendo sobre perros y farolas. Sea como sea, ya tengo cuatro ideas para dibujar mi mapa, mi plan. No he estado encerrado en casa escribiendo veinte hojas con vocabulario pedagógico, he estado planificando, he estado pensando… y créeme que no es poco.

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