La abuela lleva en la maleta…

“La experiencia no es lo que te sucede,

sino lo que haces con lo que te sucede.”

ALDOUS HUXLEY

3, 2, 1… ¡Comienza el juego!

– Empiezo yo. La abuela lleva en la maleta un jersey. Te toca.

– Fácil. La abuela lleva en la maleta un jersey y una falda.

– Bien. Me toca. La abuela lleva en la maleta un jersey, una falda y un neceser.

– Correcto. La abuela lleva en la maleta un jersey, una falda, un neceser y una bufanda roja de punto.

– Así que ya vas pillando el juego y lo quieres complicar, ¿eh? La abuela lleva en la maleta un jersey, una falda, un neceser, una bufanda roja de punto y un juego de toallas grises con líneas azules que compró en Lisboa…

– ¡Eh…! La abuela lleva en la maleta…

Así va tomando forma este juego, con cosas y más cosas y cada vez con cosas más complicadas. Sin duda, muy bueno para la memoria, pero también para pasar un buen rato con los amigos. Incluso cuando uno va y dice: trescientas cincuenta y tres pulseras de hilo dorado con motivos en color siena tostado o el manual de geopolítica estratégica de 1953 con las páginas carcomidas hasta la ciento veintisiete. El juego se va complicando, como ves. Ahora bien. A medida que va pasando, uno busca las formas de acordarse de lo que se va diciendo. Recuerda el color que se ha dicho y luego la prenda, recuerda el momento en que alguien ha dicho un neceser, recuerda el gesto con lo que se ha dicho una bufanda, recuerda una mirada, una sonrisa, una carcajada… Recuerda. Y cada cual a su manera.

A mí me gusta comparar esa maleta con la experiencia que vamos alcanzando a medida que vamos dando clases, sesiones, charlas, exposiciones, presentaciones, seminarios, cursos… La experiencia es como una maleta. Una espacio para guardar nuestras cosas. Las que todo el mundo guarda y las que no. Lo que nos sorprende de un sitio, el recuerdo típico, una piedra blanca del camino, una concha de la playa… La experiencia es esa maleta que te acompaña en el viaje. Que te sirve de ayuda, que cuando la abres, encuentras cosas que te sirven, otras que no, pero que te trae buenos momentos, situaciones interesantes, sentimientos de nostalgia… La experiencia es esa maleta que te acompaña y que guarda tus recuerdos. ¿Cuáles? Cada cual los que haya guardado, cada cual a su manera.

Yo he pensado muchas veces en mi maleta, en lo que guardo en ella y en lo que no. La abro de vez en cuando, veo aquellas fotos de mis primeros años, aquella camiseta con firmas, aquel día en que dábamos clases en una terraza en verano, aquella carta de un grupo de alumnos que me querían hacer llorar, una postal de Navidad, un bolígrafo, una cartera de cuero hecha por una alumna, una canción, mi primer contrato, el segundo, mi primera factura, reuniones de profesores, discusiones, una alumna regañándome, un alumno de casi dos metros tratándome de usted, una charla en la calle, un abrazo antes de entrar en un centro de menores, una sonrisa por aprender a firmar, un “¡Jo, ¿tú siempre estás de buen humor?”, un cómic del curso, un naranjito, un walkie-talkie o compartir una tarta de cumpleaños… Y me digo: Mario lleva en la maleta… Son recuerdos que he guardado a mi manera, pero que me hacen ser también a mi manera. Has pensado alguna vez, ¿qué llevas en tu maleta?

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