Aprender y jugar, todo es empezar

“A la pista de tenis se va a jugar al tenis, no a ver si las líneas son rectas”.

ROBERT LEE FROST

Y tú, ¿qué haces para pasar el tiempo? Te dejo que contestes libremente… Puede que leas un libro. Yo, por ejemplo, acabo de empezar “Identidades Asesinas” de Amin Maalaouf, mientras “Decidí hacerme político” de Paul Kaufmann me mira de reojo desde la mesilla de noche porque lo tengo abandonado desde hace un tiempo. Prometo que lo acabaré de leer, pero él cree que no y me pone ojitos. Los libros también ponen ojitos. ¿Qué haces si no? ¿Dibujar? Es una gran afición. A mí me encanta. De hecho, hace tiempo que voy haciendo dibujos de los momentos que han marcado mi vida. Alguien me pidió una vez que dibujara mis miedos, pero me ha dado miedo dibujarlos todavía. ¿Qué más se puede hacer? Un sudoku, una sopa de letras, un crucigrama… Oh, me encantaban los crucigramas de pequeño (y no he crecido mucho desde entonces)… Dios del sol: RA… Repetido Madre: MA… Sodio: NA… Calcio: CA… Y bueno, luego había palabras más largas, claro. ¿Qué más se puede hacer para pasar el rato? Ver una película, claro. Ayer fui al cine a ver “Camino a la Libertad” de Peter Weir con Ed Harris y Collin Farrel. Larga, pero me gustó, me entretuvo. Ah, ya sé otra cosa que se puede hacer. Música. Yo acostumbro más bien a hacer ruido, pero si sabes tocar un instrumento, puede que decidas coger tu guitarra y cantar una canción. O mejor aún, que alguien te diga un título al azar como “cinturón marrón” y tú tengas que improvisar. Puede que te de por escribir un diario, un blog, un poema, una canción, una historia, una novela o simplemento palabras sin sentido. La verdad es que hay muchas cosas que se pueden hacer. Incluso descansar, tumbarse en un sillón, bajar a dar un paseo, tirarse en la playa en pleno invierno. Hay muchas formas de pasar el tiempo. ¿A dónde quiere ir con todo esto? ¿Sólo escribo por pasar el tiempo? No. Escribo por algo más. Escribo porque me gusta. Escribo porque me hace sentir bien. Escribo porque lo necesito. Escribo porque hay gente que lee lo que escribo. Escribo porque me obligo a escribir. Escribo porque aprendo a escribir. Escribo porque escribo. Escribo. ¿Hay una razón? No, muchas. ¿Se puede escribir y jugar a la vez? Claro. Si juego escribiendo o si escribo jugando. ¿Se puede ver una película y jugar al mismo tiempo? Por supuesto, si juego viendóla o la veo jugando. ¿Se puede dibujar y jugar? ¿Leer y jugar? Claro que se puede. Son dimensiones distintas. Una corresponde a la acción: leer, dibujar, ver, escibir; otra al sentimiento: divertirse, pasarlo bien, disfrutar. Hace tiempo que escuché un largo debate entre “aprender y jugar”. Entre quienes defienden que “la enseñanza no es un juego” y los que protegen el llamado “aprender jugando”. Y yo sigo viendo que es un debate sin sentido porque son dimensiones distintas. Aprender es adquirir conocimientos, habilidades, actitudes. Jugar es disfrutar. Se puede disfrutar aprendiendo y se puede sufrir para aprender. Quienes me conocen, sabrán que me inclino por el juego, pero me inclino por él como medio para favorecer el aprendizaje. Hasta ahora, he descubierto que a las personas hay que motivarlas para aprender y el juego, el reto, la sorpresa, ayudan a la motivación. Disfrutar cuando uno o una está aprendiendo, favorece el aprendizaje. No se trata de “aprender” o “jugar”, sino como formadores y formadoras debemos favorecer el proceso de “aprendizaje” y ahí el juego es posible. No se trata de jugar para pasar el tiempo, sino de jugar mientras pasa el tiempo. No se trata de jugar por jugar, sino de jugar para aprender. Jugar es algo más que la acción de correr o de barajar unas cartas; es un sentimiento lúdico, de diversión, de estar a gusto con uno mismo o con una misma. De eso se trata. No es pasar el tiempo, es encontrarse bien. Y encontrarse bien es un paso para la motivación y la motivación para el aprendizaje.  Aprender y jugar no son palabras enfrentadas. Basta ya de tanto enfrentamiento. Y ahora, discúlpame si este texto es un rollo. Me gustaría que lo hubieses disfrutado, y si no, que por lo menos te haya hecho pasar el tiempo.

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