Cuando quiero aprender, soy bueno; cuando no quiero, soy mucho mejor.

“Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor”.

Mae West

A menudo escucho que enseñar y aprender son dos caras de una misma moneda, pero a menudo me cuestiono esa idea. No creo que sea así. Me explicaré.

Cuando quiero aprender, me esfuerzo por aprender y casi siempre llego a aprender. Pero cuando no quiero aprender, no aprendo. Y esta cualidad la consigo siempre que quiero. Por tanto, cuando quiero aprender, soy bueno, pero cuando no quiero, soy mucho mejor. Esto me lleva a diferenciar enseñanza y aprendizaje.

La enseñanza es un espacio, una oportunidad, una facilidad… El aprendizaje es una acción personal… No son dos caras de una misma moneda. Son dos dimensiones distintas, con características distintas y responsables distintos. Como formador, soy el máximo responsable de crear el espacio para aprender, la oportunidad de aprender, la facilidad de aprender… pero no se me puede exigir que la otra persona aprenda, porque ésa es su decisión. Si la otra persona no quiere aprender seguro que sabe hacerlo a las mil maravillas y no va a aprender. Por tanto, quien forma es responsable del proceso de enseñanza; quien participa en la formación es responsable del proceso de aprendizaje.

Enseñanza y aprendizaje son dimensiones distintas. Se relacionan, claro que se relacionan, pero son distintas.

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