Cuando el sol asoma, ¡todo el mundo a ponerse en forma!

“Uno es todo lo bueno que pueda entrenar.”

USAIN BOLT

Y uno y dos y media vuelta y arriba y abajo y venga ejercicio… Recuerdo cuando en la cena de Navidad del año pasado dije que mi propósito para el año nuevo era hacer ejercicio. Realmente, lo dijimos todos y todas en aquella cena y la realidad es que a día de hoy, todos y todas hemos sido capaces de encontrar todo tipo de excusas para no cumplir nuestros propósitos: falta de tiempo, cansancio después de trabajar todo el día, es que mañana va ser un día duro… En fin, siempre es fácil encontrar excusas.

Hacer deporte es duro. Muy duro. Implica sacrificio, agotamiento, palizas en el gimnasio, sudar por el paseo marítimo, agujetas, más agujetas… Dicen que después te sientes bien, que te das una buena ducha y consigues dormir sin problemas, lo cual es bastante importante en estos tiempos. Puede que al final, hacer deporte tenga sus ventajas.

¿Inconvenientes? Sacrificio y cansancio en la época de las comodidades. ¿Seguro? ¿Y si hubiera otra forma de entender el deporte? Quiero decir. La imagen de hacer deporte es dura, pero ¿y la de mantenerse en forma? Me refiero a esa otra imagen de cuidarse un poco. No se trata de morirse haciendo deporte o de ponerse un propósito difícil o imposible de cumplir. Se trata de ponerse en forma. De encontrarse a gusto, bien, saludable. ¿Cómo? Buena pregunta. ¿Hacer lo que todo el mundo hace o pensar lo que necesito para encontrarme a gusto? ¿Café para todos o decido mi propio café?

Supongamos que decido tomar mi propio café, mi propia forma de ponerme en forma. ¿Por qué? Porque no creo que la formación (ponerse en forma) sea para todo el mundo igual. Ponerse en forma requiere personalización, flexibilidad, adaptación, motivación.

La formación, es decir, ponerse en forma no tiene por qué tener esa imagen de sacrificio, cansancio, agotamiento, palizas en un aula viendo una presentación y esperando a que llegue el momento del descanso. Puede ser distinta. Una formación a tu gusto, personalizada, flexible, adaptada, motivadora.

Para la mayoría de las personas, el deporte es un medio para sentirse bien, no un fin en sí mismo; y para la mayoría de las empresas, la formación tiene que ser un medio y no un fin. Un medio para conseguir sentirse bien en el mercado, para entender lo que está pasando en nuestros días, para estar preparadas ante los cambios, para saber responder.

Y para formarse, ponerse en forma, por qué aceptar un modelo de ejercicio igual para todo el mundo. Seamos creativos. Aceptemos que podemos elegir nuestro propio modelo.

¿Por qué asistir a una conferencia en una sala si queremos hablar de ventas? ¿Por qué no salir a vender o comprar para entender lo que vendemos, cómo lo vendemos y por qué lo vendemos o qué compramos, cómo lo compramos y por qué lo compramos? ¿Por qué no entrenamos nuestra capacidad de vender? ¿Por qué para estar en forma en negociación leemos libros en lugar de entrenarnos, de negociar? ¿Por qué para aprender a hablar en público lo hacemos en pequeños grupos y no dando conferencias? ¿Por qué para aprender a atender a nuestros clientes, nos matriculamos en un curso online y no hablamos directamente con ellos? ¿Por qué no nos centramos en lo que les gusta y en lo que no? ¿Lo que quieren escuchar, cómo quieren escucharlo y cuándo lo quieren escuchar? ¿Por qué aprendemos cómo prevenir riesgos en una sala, oficina o empresa que no es nuestro centro de trabajo? ¿Por qué aprendemos la teoría de las motivaciones para gestionar un equipo de trabajo y no entrenamos nuestra capacidad de motivación? ¿Por qué la formación requiere de una sala, unas sillas, un proyector y una pantalla? ¿Por qué conformarse con el modelo de formación de siempre y no buscar uno propio, más creativo, más útil? ¿Por qué no buscar un modelo centrado en nuestros intereses, nuestros objetivos, la rentabilidad de nuestro tiempo? ¿Por qué seguir manteniendo esa imagen de la formación como una paliza y no como estar en forma?

Recuerdo a mucha gente en las Navidades pasadas diciendo que este año se iban a formar, sin embargo, ha pasado medio año y ya han encontrado todas las excusas posibles. Todavía ven la formación como algo duro, agotador, pero un pequeño cambio en la imagen de cómo estar en forma, podría ayudarles a cumplir su propósito de formación y al igual que los deportistas entrenan para estar preparados y competir, también nosotros deberíamos formarnos, ponernos en forma, entrenarnos y competir… Y uno y dos y media vuelta y arriba y abajo y venga ejercicio… Cuando los tiempos difíciles asoman, todo el mundo a ponerse en forma.

[Artículo publicado en Boletín Mensual de mayo de AJE Coruña, 2011]

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