¿Por qué los alumnos/as son de Saturno y los formadores/as de Plutón?

“Mediocre alumno el que no sobrepasa a su maestro”.

LEONARDO DA VINCI

El curso se acabó hace una semana, pero la formación continuará toda la vida… ésa es la diferencia. Un curso comienza y termina, pero nos toca a nosotros y nosotras decidir cuándo termina la formación. Defiendo que durante el curso, la persona que lidera el proceso de formación debe dominar el arte de conseguir desarrollar las habilidades profesionales de sus alumnos/as… pero la formación continúa y la misión de esa persona se rebela otra… haber creado en ellos/as la inquietud por continuar el camino andado, darles confianza en sus posibilidades y no en sus limitaciones, creer en ellos/as, darles valor… Quizás la formación sea dar valor a las personas al tiempo que les ayudamos a darse forma. Creo que debe de ser así

Ha sido un curso largo e intenso, incluso en lo emocional. Pero ha sido un buen curso y ha merecido la pena… A veces, uno mira hacia atrás y ve la suerte que ha tenido conociendo a tantas personas, a tantos profesionales y a tantos grupos y que todos hayan sido tan fenomenales. Uno sonríe y no sabe por qué, pero sonríe. Y como prometí escribir un artículo sobre Saturno y Plutón, tengo que hacerlo, porque no siempre se corresponde la realidad que viven los alumnos/as con la realidad que vivimos los formadores/as.

Parodiando el último libro que me ha regalado una alumna, “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus“, podríamos decir que alumnos y formadores parecen proceder de distintos planetas. Son biológicamente similares, comparten el mismo espacio geográfico y usan las mismas palabras; pero sus códigos de comportamiento y su lenguaje son distintos. Quizás no se dé en todos los casos, pero estoy de acuerdo con quienes dicen que seguimos en instituciones del s.XIX con profesionales del s.XX y aprendices del s.XXI.

Por un lado, las aulas siguen siendo como un almacén, el tiempo se mide en horas de entrada y salida, el formador hace de vigilante y el conocimiento está ordenado en un libro. Y por otro, está el tema que me preocupa hoy: alumnos y formadores no comparten la misma realidad. Es frecuente encontrarse con alumnos y alumnas que demandan imágenes, sonidos, vídeos y que quienes formamos nos mantenemos en dar textos, textos y más textos. Alumnos y alumnas que funcionan en modo multitarea, que escuchan, hablan, piensan y escriben a la vez; mientras que quienes formamos seguimos pasito a pasito, tarea a tarea. Alumnos y alumnas que quieren recibir información rápida y sobre todo, fuentes de información para contrastarla; mientras nosotros nos ceñimos en dosificar la información y tener el control de lo que decimos y de lo que no, no nos vayamos a equivocar que eso es de humanos y los formadores y formadoras igual no lo somos (si venimos de Plutón, está claro que no)… Nos encontramos con alumnos y alumnas que les gusta interactuar con otros alumnos y alumnas, hablar con ellos y con ellas, aprender de ellos y de ellas… Pero a quienes formamos nos gusta que interactúen con nosotros y nosotras, que hablen con nosotros, que hablen con nosotras y sobre todo, que aprendan de nosotros y de nosotras, nos gusta tener el control de la formación por encima de todo… ¡Qué humanos somos y nos creemos de Plutón!… Y aún encima, le llamamos liderazgo cuando en verdad es mandazgo… Nos encontramos con alumnos y alumnas que quieren aprender ahora para algo concreto y formadores que seguimos pensando que tenemos que prepararles para la vida que les espera… Nos encontramos con alumnos y alumnas que quieren aprender día a día y con formadores que quieren dar un programa que han programado hace ya varios días, incluso años… Así visto, quizás sea verdad que los alumnos/as vengan de Saturno y los formadores/as de Plutón.

Por tanto, tendremos que aprender a viajar para conocer otros mundos y a eso es a lo que me dedico. Aprender de mis alumnos y alumnas para conocer su mundo. De tal forma que habéis sido vosotros y vosotras quienes me habéis dado valor a mí al tiempo que ayudabais a darme forma. Creo que ha sido así y ésa es la otra cara de la formación, la que me hace sonreír. Muchas gracias seres de Saturno de parte de un ser de Plutón.

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