Cuando los límites bailen flamenco

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.”

LUDWIG WITTGENSTEIN

Acabo de econcontrar la frase que más me gusta: “Que no, Mario, que no se puede.” Esa frase es suficiente para que me olvide de todo y empiece a pensar en cómo hacerlo posible. Es mágica. No es mala frase, de hecho es ahora la que más me gusta. Si no se puede, es todo un reto. Si se puede, reto conseguido; si no se puede, afirmación comprobada. Me encanta.

El caso es que me encuentro muchas veces con gente que dice que no se puede hacer, que es imposible, que no de esa forma, que nadie aceptará que sea así, que será muy caro, que llevará mucho tiempo, que para eso hay otra gente, que etcétera, etcétera, etcétera. El caso es poner los límites por delante de las posibilidades.

Quien me conoce, sabe que recurro rápidamente a la prueba de las nuevo puntos. Ya sabes. Dibujar nueve puntos como los del dibujo y unirlos todos con cuatro líneas rectas de un solo trazo. Al principio cuesta, pero te das cuenta de que hay un límite que no existe y lo pones tú: “no te salgas del cuadrado”. Y es que muchas veces somos muy cuadriculados. En cuanto te sales de él y te acostumbras a salir de él, problema resuelto. Tal es así, que hoy en día lo puedes hacer con una sóla línea y de un solo trazo. Fin del problema. ¿Cómo? Mente creativa. Si no se puede es porque partimos de que no se puede. Pensando en que se puede y eliminando los límites que nos ponemos, resulta que sí se puede. Se puede hacer con una sola línea. Me encanta.

Y con los problemas igual. La formación no se puede hacer en la playa… ¿Y si se pudiera?… Nadie entenderá que la formación la hagas con sus hijos/as en el aula… ¿Y si se pudiera?… Nadie aceptará que la formación sirva para establecer un plan estratégico entre todas las personas de la organización… ¿Y si se aceptara?… El caso es que sacando los límites a bailar flamenco aparecen las soluciones. Me encanta. Te invito a bailar con tus límites la próxima vez.

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