Mamá, quiero ser formador

“El saber no es suficiente, debemos aplicarlo. El querer no es suficiente, debemos hacer.”

Bruce Lee

“¿Quiero ser formador? ¿Qué tengo que hacer?” Esa fue la pregunta. Ni hola, ni nada. Lo tenía claro. Sólo quería hablar conmigo para saber lo que tenía que hacer. Sonreí, claro, y después de unos segundos sin palabras le dije: “Muy bien… ¿Y qué me vas a enseñar?”… Ahora fue él el que se quedó sin palabras y también sonrió.

Una conversación que empezaba así tenía que ser interesante… y lo fue. Por eso quiero compartir algunas ideas que salieron en ella. La primera es que la formación es una actividad de riesgo. Nadie te garantiza que tengas trabajo todos los días, ni todas las semanas, ni siquiera todos los meses. Por tanto, no es un chollo. Alguna gente se acerca a la formación creyendo que se puede vivir y bien de ella, pero no es así. Es un trabajo y requiere esfuerzo… y posiblemente, sea un trabajo complementario a otros trabajos.

Segundo. ¿Te entusiasma conocer a gente, hablar con ella, transmitir lo que sabes? Es más… ¿Estás deseándolo? Esa es la parte básica de la formación. Si lo deseas de verdad, tienes todo lo que hay que tener… Luego sólo toca entrenar habilidades. Saber moverte con naturalidad, perder el miedo escénico, expresarte, preguntar, incitar al conocimiento, provocar, dar respuestas… Todo esto se puede aprender por uno/a mismo/a, con compañeros/as, con cursos de metodología docente, leyendo libros, viendo vídeos, asistiendo a conferencias, seminarios, dando conferencias, dando charlas, haciendo teatro…

Tercero. ¿Qué sabes? ¿Qué has aprendido de la vida, del trabajo, de la gente…? ¿Qué puedes aportar? Todo lo que llevas dentro se puede sacar hacia fuera porque ahí comienza la formación, pensando en el otro/a. ¿Qué le puedo aportar de lo que yo sé? Siempre hay algo que sabemos. ¿Alguna idea? Consulta el catálogo de mil cursos que tienen las consultoras, busca ofertas de trabajo en formación, echa un vistazo a los miles de cursos específicos y máster que sacan las universidades… De los millones y millones de acciones formativas que existen, estoy seguro de que alguna es la tuya…

Cuarto. ¿Por dónde empezar? Por pensar en ti y en tus posibilidades. Luego empieza a mover tu red de contactos y amigos/as. Localiza consultoras de formación en las que puedas aportar tu valor y piensa que siempre necesitan formadores porque muchos de nosotros somos inestables y puede ser que estemos o que no. Recuerda que dijimos que es una profesión de riesgo y si te avisan con dos días de antelación, es posible que el formador de siempre esté ocupado o fuera de cobertura. Aprovecha esa oportunidad. Y si te piden experiencia, la puedes tener ¿cómo? Conozco cien asociaciones en Coruña que están deseando que aparezca alguien que quiera darles formación en cantidad de temas, pero no se lo pueden permitir económicamente. Ofrece formación, recibe experiencia. Es una posibilidad real.

Ahora volvamos a la conversación. “Quiero ser formador ¿qué tengo que hacer?”… Pues eso, quererlo; y cuando lo quieras de verdad decidir qué formador quieres ser… ¿Con qué lo vas a compaginar? ¿Cómo te gustaría dar clases? ¿Qué puedes aportar? y ¿Qué estás dispuesto a hacer?… Gracias por todo lo que me has enseñado con esta conversación, ya eres formador 🙂

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