El chiste del perro y otros recuerdos

“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.”

Alexei Tolstoi

Vale, lo contaré. Sólo porque me lo ha pedido alguien muy especial y que dice que echa de menos el chiste del perro. Prometí hace cuatro años no volver a contarlo, pero no hace falta cumplir todas las promesas. Allá va. Eso sí, el chiste no es malo, es peor. Aviso.

Se acerca y dice: “¡Mamá, mamá! En el colegio me llaman peludo”; y dice la madre: “¡Manolo, Manolo! El perro está hablando”… Otro que solía contar era el del San Bernardo. Está un San Bernardo y dice: “¡Mamá, mamá! En el colegio me llaman peludo”; y dice la madre: “¡Manolo, Manolo! El San Bernardo está hablando”… También funcionaba con el Chowchow: “¡Mamá, mamá! En el colegio me llaman peludo… ¡Manolo, Manolo! El perro está hablando”… Y me sabía uno más, el del galgo… (leerlo rápido) “¡Mamá, mamá, me llaman peludo! ¡Manolo el perro está hablando!”… Y también en idiomas… Esto es un Fox Terrier que dice: “Mom, mom! En la school me llaman peludation!… Manolation, Manolation! The dog is speaking!”… y en alemán… Va un pastor alemán y dice: “Mom, mom! In der schule, me llaman peludo!… Hans, Hans, el perro está hablando!”… Y el del Chiguagua: “Ándele, mamá! Que en el colegio me llaman peludo… Mariachi, mariachi, ahorita el perro está hablando”… El del pekinés nunca lo supe pronunciar, pero sería algo así: 媽媽,媽媽在學校,叫我毛。馬諾洛,馬諾洛,狗說話… Contar este chiste tantas veces como lo he contado y que alguien me lo pida a día de hoy, no sé si es bueno o malo, pero me trae muchos recuerdos… Sobre todo de la primera vez que se lo oí a Isra en las playas de Vinarós.

El caso es que pienso en la formación y veo como una y otra vez solemos caer en el chiste del perro. Solemos decir lo mismo una y otra vez. Podemos variar un poco la forma, incluir alguna palabra nueva, pero sigue siendo más de lo mismo. Sabemos que el chiste del perro por malo que sea, funciona y lo repetimos sin complejos. Mantenemos las mismas sesiones, los mismos ejercicios, los mismos objetivos y no nos damos cuenta de que el tiempo pasa y que objetivos, ejercicios y sesiones tienen que vivir el paso del tiempo. A veces me pregunto ¿por qué no nos atrevemos a crear?… Sabemos que algo funciona y lo usamos, ¿no lo cambiamos por miedo al fracaso?… Hoy te propongo cambiar, crear, vivir, ser valiente, no hacer lo de siempre, buscar nuevas soluciones, disfrutar… Después de todo, si fue posible que el chiste del perro le gustara a alguien, es que todo es posible. Cambia tus sesiones, no caigas en el chiste del perro, por bueno que sea.

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