¡Competir!… ¿Votos a favor?… El cuento de las palabras bonitas

“Lo esencial en la vida no es vencer, es competir bien”

LEMA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Me dijo que su hijo le había hecho una pregunta muy importante, como la de todo hijo; y yo le contesté con un cuento.

“Había una vez una palabra que estaba muy mal vista en el reino de las palabras bonitas. A ella le había costado mucho llegar al reino y había pasado por más pruebas que cualquier otra. Ninguna la quería, ninguna la ayudaba, ninguna quería estar a su lado. Todo lo que había conseguido, era porque había luchado desde pequeña. Era la palabra “competir”. Su padre, el “tiempo”, y su madre, la “ilusión”, nunca le dijeron que el camino sería fácil, pero la prepararon para que siguiese adelante pasara lo que pasara. Y después de pasar por todo lo que pasó, la palabra “competir” fue aceptada en el reino de las palabras bonitas.

Sin embargo, un día, una palabra se levantó contra ella y pidió que la echaran del reino. Era la palabra “envidia”, que aunque no contaba con muchas amigas entre las palabras bonitas, ninguna la había cuestionado nunca antes porque su origen se perdía en los tiempos de las primeras palabras.

“Envidia” intentó que “competir” saliera del reino y trataba de convencer a las demás palabras. Se acercó a “belleza” y le dijo que si se había dado cuenta de que desde la llegada de “competir” al reino, todas se llevaban mal unas con otras. Se acercó a “amor” y le preguntó qué le parecía que desde la llegada de “competir” al reino, todas intentaban echar a las demás del reino de las palabras bonitas. También se acercó a “amistad” y le dejó caer que desde la llegada de “competir” al reino, las palabras se habían dejado de hablar unas con otras.

Pasaban los días y “competir” no sabía que “envidia” hablaba a sus espaldas, pero lo supo en cuanto le llegó una carta de la reina de las palabras bonitas, “justicia”, invitándola a palacio para un asunto urgente.

“Competir” fue a palacio. Entró en la sala de la reina. Allí estaban “justicia” y “envidia” reunidas y sobre la mesa, la firma de muchas palabras bonitas pidiendo la expulsión de “competir”. No daba crédito a lo que oía y no sabía que por su culpa, las palabras se llevaban mal unas con otras, que intentaban echarse del reino, que no se hablaban. Pidió perdón si era su culpa, pero “justicia” le hizo ver que no era su culpa con estas palabras: Querida competir. Somos palabras y como tales, tenemos muchos significados a nuestras espaldas. Cargamos con el peso de muchos años de existencia y tenemos que saber llevarlo. Tanto el bueno como el malo. Mira a tu hermana “envidia”. Muchas dirán que es mala y puede que tú también lo veas así, y más ahora que quiere echarte del reino, pero existe por alguna razón. Es una palabra bonita porque lo bonito es relativo como siempre dice “belleza”. No te sientas culpable si las demás palabras se llevan mal estos días, se critican unas a otras o no se hablan, porque eso depende de cada una de ellas. Cada palabra elige su actitud. No es tu culpa. Mírate bien y todo lo que has luchado, lo que has aprendido de tu padre, el tiempo, y de tu madre, la ilusión. Lo que nos has enseñado de que con tiempo e ilusión podemos hacer realidad nuestros sueños, continuar, seguir, no dejarse caer cuando lo vemos todo tan difícil. Eres una palabra bonita “competir” y por eso seguirás en el reino, pero no te olvides de que eres una más y que tienes que saber llevarte bien con todas tus hermanas.

Y desde ese día, “competir” se sintió feliz. Supo que la actitud de las demás palabras dependía de ellas mismas, de cada una de ellas, que “competir” sólo suponía la unión de tiempo e ilusión, pero que el peso de la envidia siempre sería fuerte sobre sus espaldas.”

Entonces, papá… ¿competir es bueno o es malo?… Eso depende de nuestra actitud, de cada persona, de nuestra decisión… pero “competir” es una palabra bonita y cuando estoy con otra gente en formación, siempre estamos en competición para alcanzar nuestros sueños, para dar lo mejor de nosotros mismos y de nosotras mismas… Así que colorín, colorado, este cuento ha empezado.

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