Crisis se escribe con C

“El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo”

ANTONIE DE SAINT EXUPERY

Seré directo. Este año será malo para los formadores y para las formadoras porque estamos en crisis y no os creáis eso de que en crisis hay más dinero para formación o de que la gente aprovecha para formarse, no. Cuando hay crisis, hay crisis y si la gente no gasta, no gasta para nada, ni para formación ni para aprovecharse. Es lo que tienen las crisis y es mejor verlo como es y no inventarse una historia bonita. Las crisis son crisis desde que la historia es historia. La gente sólo gasta en lo que considera necesario y la formación, como tantas otras disciplinas siguen siendo ciencias ocultas para mucha gente. Y no es que piensen mal o que estén equivocados o equivocadas, es que no han visto que la formación les resuelva los problemas de sus vidas, sino que le resuelve el salario a algunos formadores o a algunas empresas. Esa es la verdad. Nos guste o no. Y por eso me encanta la crisis, porque hace reflexionar, pensar, sentirse cerca de la realidad, descubrir el mundo tal y como es y no vivir en un mundo de ciencia ficción o donde se puede vivir por tener amigos bien colocados. Estamos en crisis y por tanto, nadie gasta lo que no quiere gastar. Es el momento de vivir la crisis, de sentirla, de estar en ella… y ahí surge la pregunta ¿Cómo estoy en la crisis? ¿Cómo decido estar? ¿Cuál es mi actitud?… No me quejo de la crisis, es un escenario, una situación, lo que hago es decidir mi actitud que es lo único que puedo hacer. Y mi actitud es de salir adelante con mis ideas y mis valores. La crisis es un escenario, un momento, y como todo momento y escenario, hay que estar atento para ver las salidas y oportunidades que las hay y yo las acabo de decir en este párrafo. Actitud.

El año pasado una mujeres en los EE.UU. decidieron pintar de rosa martillos, alicates y destornilladores y resulta que las mujeres americanas no compraban herramientas porque parecían muy masculinas. Les dijeron que era una tontería pintarlas, pero ahora les dicen que son un ejemplo para emprendedores porque abrieron tiendas por toda América. Hace más tiempo, creo que también fue una mujer la que decidió pintar de negro las tiritas porque todas eran de color carne (bueno, de la carne de los que no somos negros, claro) y la población negra las compró. También le dijeron que era una chorrada y ahora le reconocen su mérito. Durante los últimos dos años he conocido a mucha gente que ha dado el paso de abrir su propio negocio y a todos les dijeron que no lo hicieran. La diferencia de estas personas es que han tomado su propia decisión, han demostrado su actitud y han salido adelante. Incluso hace poco estuvimos en una feria de empleo por la que pasaron unas mil personas. Seiscientas de ellas se acercaron a nuestro stand de empresa a dejar su curriculum y a todas les dijimos que para recogerles el curriculum, tenían que hacer una pequeña presentación de unos diez minutos sobre el tema en que fueran especialistas. De seiscientas personas, sólo accedieron a hacer la prueba unas treinta personas y de ellas, se contrataron a dos personas. Dos de treinta, no de seiscientas o de mil. Dos de treinta personas con actitud. Quinientas setenta personas se quedaron pensando en si hacer la prueba o no y el tiempo pasó. No se trataba de demostrar en diez minutos todo lo que uno sabe (aptitud), sino de demostrar lo que uno es (actitud). Lo que sabemos hacer es importante, cómo decidimos lo que hacemos es más, por eso, crisis se escribe con C de Actitud y no con P de Aptitud. Vive la crisis, pero decide tu actitud.

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