In memoriam… Stephen Covey

“Si realmente quiero mejorar la situación, puedo trabajar en lo único sobre lo que tengo control: yo mismo.”

STEPHEN COVEY

Estimado Covey,

79 años y 6 meses. Tenías 79 años cuando la muerte fue a visitarte y yo sólo te conocía desde hacía 6 meses… Me dijeron que eras el Sócrates americano y eso me hizo ser reticente a leerte porque estoy más del lado de los sofistas, pero qué grata sorpresa conocer tu pensamiento y leer en tus palabras lo que muchas veces uno piensa.
Ya nunca leerás esta carta, pero quiero darte las gracias. Gracias por hacernos responsables de nuestra vida. Gracias por defender que nuestros principios son el eje de nuestra vida como si fueran la brújula de nuestras decisiones, la clave de lo que es correcto. Esos mismos principios que me han traído más de una dolor de cabeza para tomar decisiones, pero que siempre me han dejado dormir. Recuerdo en este momento a mucha gente diciéndome lo que sería lo mejor para mí, pero que como bien dices “a menudo lo bueno es enemigo de lo mejor” y siempre he apostado por lo que era bueno según mis principios. Es posible que todo sea cuestión de principios y de alguna forma, toda decisión se convierte en el principio de algo.
Gracias por hacernos más conscientes de que somos responsables de nosotros mismos, de lo que sentimos, de lo que pensamos, de lo que decimos, de lo que hacemos. Gracias por hacernos ver que no es lo que sucede, sino cómo interpretamos lo que sucede lo que realmente afecta a nuestro comportamiento. Gracias por decir que podemos cambiar y que cambiando nosotros, es como cambia el mundo. Gracias por devolvernos a las personas ese poder perdido en manos de instituciones y sistemas. Gracias por dejarnos buscar la mejor versión de nosotros mismos y creer en la capacidad de reinventar nuestra propia vida.
Si de Einstein aprendí que para buscar resultados distintos, no puedo hacer lo mismo una y otra vez; de ti aprendí que para cambiar los resultados, primero tenemos que comprender y cambiar nuestras creencias de las que nacen nuestros hábitos, actitudes y acciones. No podemos cambiar nuestros hábitos si antes no cambiamos nuestra interpretación de lo que vivimos y es que es verdad eso de que “la manera que vemos el problema es el problema”. Ahí estoy yo, cambiando mi forma de ver el mundo.
Gracias por creer en las personas, por creer en que tenemos la capacidad de responder de nosotros mismos y de que debemos tomar la iniciativa, no de forma insistente, molesta o agresiva, sino de reconocer nuestra responsabilidad de hacer que las cosas sucedan.
Gracias porque somos responsables de nuestra propia vida. Porque nuestra conducta es la acción de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones. Gracias porque ser agradecido es uno de mis principios y agradecerte todo lo que has escrito, mi decisión. Muchas gracias.

Stephen Covey falleció el pasado 16 de julio de 2012

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