Las intenciones las carga el diario

“La lengua es inocente, pero los hablantes, no.”

JULIA OTERO

Me acerqué esta mañana a la biblioteca con una amiga, pero resultó que estaba cerrada, así que nos volvimos a casa y pusimos la radio. Estábamos escuchando una entrevista y la periodista preguntó: “¿Crees que con esta crisis se están enriqueciendo las grandes multinaconales de comida rápida?” El comentarista afirmó: “Sí, han aumentado sus beneficios en España, es un dato objetivo que todo el mundo conoce”. La entrevista continuó y me quedé pensando en la frase de un artículo de Julia Otero: “la lengua es inocente, pero los hablantes, no”. Hice un pequeño ejercicio de análisis del discurso y vi rápidamente que se habían utilizado tres conceptos y una excusa. Los conceptos eran: crisis, enriquecerse y grandes multinacionales. La excusa: comida rápida. A priori, parecía que el programa quería hablar de si la comida rápida era saludable o no, pero quedaba un mensaje de fondo que influía más: las grandes multinacionales se enriquecen mientras tú sufres la crisis. La verdad es que al final del programa nos dieron ganas de salir a enfrentarnos a las grandes multinacionales porque estabamos en crisis por su culpa.

Cambiamos de emisora y escuchamos otra entrevista en la radio. Esta vez el periodista preguntó: “¿Hay algún negocio que pueda ofrecer cierta garantía en este momento en el que hay tantos problemas en el mercado y no se consume?” La comentarista afirmó: “Sí, hay negocios relacionados con la rapidez de producción y precios bajos que dan soluciones a los consumidores que han perdido poder adquisitivo, como las cadenas fast food o los nuevos helados de yogurt. La gente quiere comprar más barato.” La entrevista continuó y me quedé pensando. Conceptos: soluciones, precios, consumidores. Excusa: negocio. A priori el programa hablaba sobre la creación de negocios pero su mensaje continuo era otro: los consumidores quieren precios más bajos.

Vaya, día a día los medios de comunicación se tratan de hacer ver “objetivos” e “inocentes” y no dudan en dar datos y leerlos, pero su lenguaje es usado para crear la realidad. Porque no es lo mismo pensar que haya que acabar con las grandes multinacionales que pensar cómo se puede ajustar el precio entre empresas y consumidores. Y es que detrás de las palabras siempre hay intenciones y las intenciones las carga el diario. Al final , apagamos la radio para poder crear nuestra propia realidad y que no nos venga dada.

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