Si algo quieres, algo tienes que hacer

“Habla para que yo te conozca”
SÓCRATES

Se miraron por un instante y no se dijeron nada. Quizás se estaban diciendo algo, pero se lo callaron. ¿Qué pasó por sus cabezas? ¿Qué conversación tuvieron? Quizás fue breve, quizás fue una vida entera, pero se callaron y ese hecho les cerró las puertas y la oportunidad de conocerse. Se miraron otro día, otro instante, otro momento y el mismo resultado. No se dijeron nada y nada ocurrió. Y hubo una tercera ocasión… ¿Qué crees que pasó esta vez?… Supongamos que se saludaron con un simple hola. Quizás una respuesta, una sonrisa, un buenos días, una pequeña conversación. Una oportunidad para conocerse porque el lenguaje crea oportunidades. Supongamos ahora que volvieron a quedarse callados. Una oportunidad perdida. Porque el lenguaje  abre y cierra posibilidades, da vida a nuestras relaciones con los demás, hace que las cosas sucedan o que nunca lleguen a suceder.

Muchas veces uno cree que conversa con los demás según sea su relación con ellos, pero en realidad, es a través de nuestras conversaciones cómo construimos nuestras relaciones. No es que mantengamos un tipo de conversación según la relación que tenemos con alguien, sino que a través de nuestra conversación con esa persona generamos un tipo de relación con ella. Nos excusamos en que como no nos conocemos, no nos hablamos; pero sólo nos podremos conocer si nos hablamos y qué es lo que depende de nosotros: hablarnos. Ahí radica la importancia de la comunicación. Ellos se saludaron y a partir de ahí se pudieron conocer. La relación no existía, había que crearla.

Luego uno de ellos llegó a su casa, sonrió por haber aprendido que la conversación generaba relaciones, se miró por un instante al espejo y se dio cuenta de que también tenía que conversar consigo mismo. Que según lo que se decía a sí mismo, así veía su vida, así encontraba oportunidades o sólo veía fracasos en lo que hacía. Que hablar con uno mismo no era una locura, sino una oportunidad para conocerse y para relacionarse con sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos, sus creencias… Porque sólo conversando consigo mismo sería capaz de abrir las oportunidades que tanto tiempo habían permanecido calladas.

Habla, conversa, crea tus propias oportunidades porque si algo quieres, algo tienes que hacer.

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