La magia de la comunicación tiene truco

“Existe un lenguaje que va más allá de las palabras”
PAULO COELHO

Estábamos en el tren viajando a Vigo para un seminario y él me dijo: “Sabes, Mario, tengo un truco que siempre me funciona. Cuando tengo que hablar en público siempre hago lo mismo. Pienso que delante de mí no hay un audiorio grande, sino sólo dos personas. Una a mi izquierda y otra a mi derecha. Empiezo siempre hablando hacia la izquierda, pero llega un momento en el que pauso mi voz y digo una frase a mi derecha. Es un momento interesante porque es cuando digo lo que realmente quiero decir. Luego continúo hablando a la izquierda y me enrollo, la verdad es que se me va la cabeza y empiezo a hablar de diferentes temas, pero entonces, vuelvo a la derecha y con pausa digo la frase. Siempre me funciona.”

Me quedé mirando para él con mi sonrisa y él adivino lo que estaba pensando. “¿Tú también lo haces?” “A veces”, respondí. “¿Y a que funciona?” “Claro”. “¿Es mágico, verdad?” Le dije que sí porque me gusta creer en la magia, pero sé que la magia tiene su truco. Cuando piensas en esas dos personas lo que realmente haces es proyectar en ellas tu cerebro: el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho. Cuando hablas hacia la izquierda, el cerebro sólo está pensando en si hay un orden y estructura en las palabras, si tiene lógica lo que estás diciendo… pero amigo, cuando hablas al derecho, el cerebro dice ¡ahora lo importante!… Y luego pasas a hablarle al izquierdo de forma estructurada y vuelves al derecho para decirle lo que realmente quieres decirle. Es utilizar dos dinámicas de comunicación. Una comunicación ordenada a la parte consciente del hemisferio izquierdo y una más sutil a la parte inconsciente del hemisferio derecho. El izquierdo estará pensando en el orden, el derecho estará uniendo tus ideas. Es así como funciona y vaya si funciona. Te propongo un ejercicio. Lee otra vez el texto en cursiva pero piensa en estas dos personas. Cuando lo leas, habla hacia la izquierda y cuando aparezca una frase en negrita, relentiza tu voz y díselo a la derecha. Verás cómo te quedas con lo importante del mensaje sin hacer caso a la charlatanería que lo rodea. Y es que la magia de la comunicación también tiene sus trucos.

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