Solución a la carta

Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.”

JOSÉ ORTEGA Y GASSET

Se sentó en el sillón de su despacho. La situación le superaba y no sabía cómo salir de ella. Su mirada se reflejaba en la ventana y fuera no paraba de llover. Se sentía fuera de sí como si estuviera buscando una solución que no llegaba. Entonces recordó lo que le había dicho su antecesor en el puesto: “Cuando tengas problemas que no sepas solucionar, abre el cajón del escritorio y busca las cartas que te he dejado escritas. Una tiene un sello azul y otra tiene un sello rojo. Ante una situación desesperada abre la primera, la del sello azul. Si más adelante te  encuentras de nuevo en una situación delicada, sin saber cómo salir, en ese caso, abre la segunda carta, la del sello rojo”.

Se levantó del sillón. Fue hasta el escritorio. Abrió el cajón. Allí había dos cartas. Cogió la del sello azul. La abrió y la leyó: “Échame la culpa de todo”.

Sintió un cierto alivio y al día siguiente en la reunión con el resto de directivos hizo lo que ponía en la carta. Le echó la culpa de todo a su antecesor. Los ánimos se calmaron y le dejaron tiempo y espacio para ir solucionando los problemas. Respiró.

Sin embargo, unos meses después la situación le volvió a superar y no encontraba solución. Fue hasta el escritorio. Abrió el cajón. Allí había sólo una carta. Cogió la del sello rojo y la leyó: “Ahora siéntate y empieza a escribir dos cartas iguales a las que te dejé”.

Y es que echar las culpas a los demás y a las circunstancias puede producir alivio, pero no produce soluciones. Todo pasa por aceptar que somos responsables de lo que hacemos y de lo que decimos y en comunicación no vale eso de que mi actitud depende de ti, como si yo sólo reaccionase frente a los demás. En comunicación decidimos cómo nos comportamos y cuál es nuestra actitud, es una decisión nuestra, no una reacción. Los demás no tienen la culpa de lo que decimos, somos nosotros los responsables de decidir lo que decimos y cómo lo decimos. Es duro, es difícil, es real, es bueno, es la solución.

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PD.- Aunque algo versionada, cuentan que esta historia es real y las cartas las escribio Nikita Khruschev a Leonidas Brezhnev, cuando éste le sustituyó como Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética. Por supuesto, tuvo que abrir las dos cartas.

 

 

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