Menos mal que somos conflictivos

“El hombre no será sabio hasta que resuelva toda clase de conflictos con las armas de la mente y no con las físicas”

WERNER BRAUN

Estábamos dando un paseo y solucionando el mundo como se hace cuando estás entre amigos, pero en el momento en que dejamos de arreglar el mundo y pasamos a arreglar nuestras vidas, Susana nos dijo que iba a hacer el Camino de Santiago y ahí se montó el lío. ¿Por qué? Porque el lío se puede montar en cualquier momento. Somos personas conflictivas por naturaleza. El conflicto siempre está latente. Somos distintos, con pensamientos diferentes, con formas de ver el mundo, con ideas, intereses, gustos variados. Somos diferentes y nuestras diferencias entran en relación con las diferencias de los demás, una relación de conflicto que pude desembocar en ruptura o en consenso. Podemos ceder, negociar, aceptar, tolerar, rechazar, atacar… Lo único que podemos hacer es relacionarnos, entrar en conflicto y superarlo o que el conflicto nos supere. ¿Y cómo conseguimos superarlo? La clave está en los valores que compartimos. Si la amistad es lo primero, el conflicto por nuestras diferencias queda en un segundo orden. Lo primero es lo primero y si la amistad se ve “amenazada”, el conflicto se soluciona. Y en comunicación es muy normal que generemos malos entendidos y conflictos, pero sólo si compartimos valores para entendernos podremos superarlos y si no compartimos valores, el lío está montado ¿Por qué? Porque ya sabes que el lío se puede montar en cualquier momento. No podemos tener miedo al conflicto porque todos somos conflictivos, lo que tenemos que tener es el valor de identificar nuestros valores para saber superar los conflictos y no vernos superados por ellos. Así que el conflicto no es malo, es la prueba de que somos diferentes y menos mal que somos conflictivos.

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