¿Cómo están ustedes?

“Toda fantasía tiene su final, pero en vuestros corazones podéis conservar siempre un gran poder. El poder de transformar lo que os rodea. Inventar mundos. Hacer que las cosas cobren vida. El maravilloso poder de imaginar”

¡Querido abuelo Miliki! Así me gusta llamarte porque para mí has sido un tercer abuelo. Gracias por todo lo que me has enseñado, sobre todo a reír. Los tiempos pueden ser difíciles, pero la risa se lleva por dentro. ¡Qué te voy a decir a ti que sí que viviste tiempos difíciles de verdad, tiempos de guerra! Y como llegaste a decir: “El tren de la guerra es el peor al que se puede subir el ser humano. En Madrid no había nada que comer, ni perros ni gatos. yo he llegado a morder cinturón de una correa de cuero hervido. ¿Se puede llegar a algo más dramático? Eso traen las guerras”. No te gustaba hablar de política y aunque yo aún creo en ella, es verdad como tú decías que “se puede hacer más con los chistes que con la política”. De hecho, has conseguido unir a millones de personas mientras la política lleva tiempo intentando separarlas.

Muchas gracias por haber formado parte de mi vida. Es díficil reír en este momento, pero recuerdo las veces que he cantado tus canciones con niños e incluso con niños de 30 o 60 años. Han sido muchas las veces en que me he disfrazado de ti y he vivido la alegría de hacer reír a los demás. No puedo reír en este momento, pero sí sonreír con una lágrima en el ojo y es que como bien dijiste, “a veces, una sonrisa es más importante que una carcajada”.

Todavía se me pone la piel de gallina al descubrir a la persona que había detrás de aquella nariz de payaso: “Es importante saber que uno ha preguntado algo y que esa pregunta ha sido tan importante para muchas personas y ese ‘bien’ con el que han respondido les ha llevado a alguna felicidad”. ¡Qué grande, Miliki! ¡Gracias por hacernos felices!

Decías también que “los payasos aún andan por el cielo haciendo reír por allí”, que “por la tierra se ven muy pocos”. Ellos han ganado uno más, al más grande de mis payasos. Así que ahora nos tocará asumir nuestro papel de payasos aquí abajo y viajando en tu barquito de cáscara de nuez, navegar sin temor, en la vida es lo mejor, no hay razón de ponerse a temblar… y si viene negra tempestad, reír, remar y cantar.

“Y allí le tenían preparada su casa para reír.”

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Emilio Aragón Bermúdez, Miliki, falleció el 18 de noviembre de 2012 pero su recuerdo permanecerá en cada sonrisa de un niño.

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