Vamos a contar mentiras, tralará

lenguaje_no_verbal_poligrafo“Más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo”

REFRÁN POPULAR

“Ja, ja, ja… ¡Te he pillado, me has mentido!”. En ese momento mi cara era un poema. “Lo ves. Ahora te sorprendes porque te he pillado”. Intenté decir algo, pero no entendía nada de lo que estaba pasando. “Y ahora no sabes qué decir y seguro que tragas saliva. ¡Te pillé!” Tragué saliva y le pregunté si había tomado su medicina o el frío la estaba volviendo loca. Ella me explicó que hacía una semana que había ido a un curso de “cómo detectar mentiras” y yo terminé su frase con un “tralará”.

Me dijo que sabía que yo mentía porque tenía los puños cerrados y que eso era un indicio inequívico de querer ocultar la verdad. Yo le dije que tenía los puños cerrados y me frotaba las manos porque tenía frío. Ella me dijo que trataba de justificarme y yo insistí en que la otra opción es que se me congelasen las manos y no me hacía gracia. Ella añadió que yo además estaba moviendo los pies de forma inconsciente. Le pedí perdón por tener frío en los pies y le prometí que el próximo día me pondría tres pares de calcetines para no moverlos.

Y mientras teníamos una conversación tan divertida llegó Jorge. Le miré y venía con los puños cerrados, así que en cuanto llegó le dije: “No nos mientas”. Él se quedó sorprendido. “Hombre, vienes con los puños cerrados y moviendo los pies, eso es que nos vas a mentir”. Jorge dijo que tenía frío y movía los pies para andar como de costumbre, mientras Ana me miraba con ganas de matarme y eso no era mentira.

Aquella situación nos sirvió para hablar del curso de “cómo dectectar mentiras”, de lo que era creíble y lo que no de lo que nos contaba Ana (a nuestro entender, claro).  Al parecer cuando la gente miente traga más saliva de lo normal, suele mover los dedos por los labios, taparse la boca o tocarse la nariz, mostrar una sonrisa asimétrica (la sonrisa verdadera es simétrica y produce arrugas en los ojos) y se toca el cuello de la camisa como pidiendo aire. Quizás, Ana no estaba alejada de la realidad, pero el lenguaje corporal no habla por si solo, no vale con un sólo movimiento para encontrarle significado, sino que tiene que ser un movimiento que choque con el resto del cuerpo. Cerrar los puños y mover los pies con cara de frío y tiritando puede ser que tengamos frío y que digamos la verdad. El caso es que espero que cuando volvamos a hablar con Ana, en vez de fijarnos en si miente o no, sigamos conversando como amigos.

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