Ser todo oídos

oreja_01“La gente escucha cuando quiere escuchar”

DANIEL

No lo recuerdo muy bien dados mis problemas de memoria, pero creo que el año pasado Daniel me dijo algo así como: “Tengo un problema y es que no me escuchan cuando hablo”. Así nos conocimos y empezamos a trabajar durante tres meses. Ayer volví a quedar con él y qué alegría verle la cara sonriente y el abrazo con el que casi me aplasta.

“Sabes, Mario, la gente escucha cuando quiere escuchar”. Me gustó su frase, le dije que la pondría en mi blog y he cumplido. Le pregunté qué tal llevaba sus habilidades de comunicación (que ya no eran problemas de comunicación) y me dijo que había puesto en práctica un montón de trucos desde que nos conocimos. El primero y más importante: que decidió parar y prestar atención a los demás, antes de seguir continuando con sus tareas haciendo como si oyese y dando por entendido lo que los demás le decían. Le pregunté cómo llamaba a eso (recuerdo que hace un año me dijo que le iba a llamar “fase de preparación para escuchar al otro”) y me dijo: “Querer escuchar”. Me gusta más ese término.

La verdad es que sólo quien quiere escuchar, acaba escuchando; puesto que si no queremos escuchar, podemos oír palabras e interpretarlas, pero nunca entender realmente a la otra persona. Es como jugar a la quiniela o tirar una moneda al aire. Es posible adivinar, pero es posible equivocarse. Lo que es seguro es que demostramos a la otra persona poco interés por ella y más interés en nosotros. Es decir, que cuando no somos todo oídos, la otra persona entiende que no importa lo que ella diga porque ya tenemos una respuesta preparada. Y eso no se dice, pero sí que se escucha.

 

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