Entrenando la atención y uno y dos

ejercicios-para-entrenar-el-cerebro“La distancia entre el querer y el poder se acorta con el entrenamiento.”

Lo primero gracias a quienes me mandáis correos y lo segundo, Maa, no es molestia compartir lo que uno hace. Hace unos días publiqué una entrada sobre Daniel y su “querer escuchar”, ese momento de ser todo oídos, predisponernos a escuchar al otro con una actitud de “me interesa lo que me vas a decir”. Es cierto que escuchar es difícil, nunca diré lo contrario, requiere esfuerzo físico, emocional e intelectual y eso requiere entrenamiento. A eso me dedico.

¿Cómo podemos entrenar la escucha? Primero siendo capaces de “atender”, “focalizar”, “centrarnos”. Tenemos que ser capaces de decirle a nuestro cerebro: “voy a prestar atención”; si no, el cerebro decide por sí mismo y nos juega malas pasadas.

Un ejercicio para decidir prestar atención es el siguiente: enciende la radio y busca un programa en el que estén hablando varias personas. Céntrate en una de ellas: ¿Qué dice? ¿Cómo lo dice? ¿Qué tono tiene? ¿Qué palabras usa? ¿Qué verbos usa? ¿Qué emoción transmite? ¿Qué relación tiene con el resto de los que hablan? Decide centrarte sólo en esa persona, intenta imaginar lo que hace mientras hablan los demás, pero no te descentres porque en cualquier momento se pondrá a hablar. Recuerda que has decidido escuchar a esa persona y el cerebro está recibiendo estímulos para escuchar a las otras personas, para cambiar de cadena, para dejar de prestar atención y hacer otras cosas más importantes, etc. Por ejemplo, estoy seguro que tu cerebro se lleva preguntando un rato porque las “aes” aparecen en rojo y te distraen para que no te centres en la lectura del texto.

Otro ejercicio es fijarte en alguien durante 10 minutos. Puede ser en la estación de tren, de metro, de autobús, en un supermercado, la biblioteca o en la tele, durante un partido de fútbol o de baloncesto. Fíjate en alguien y centra tu atención sólo en esa persona. Recuerda que lo importante es que le estás mandando un mensaje a tu cerebro de que eres tú quién decide a lo que atiendes por mucho que tu cerebro insista en que hay más cosas a las que atender.

Y por último un ejercicio más sencillo: cuenta el número de “aes” que hay en esta entrada. Te ayudará que estén en rojo… o no, igual se me escaalguna. Ánimo y a entrenar.

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Solución:  en la próxima entrada 🙂

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