Hay que tener mala uva

uvasFeliz 2013

Cuando empecé a leer la carta no la entendía, pero al final, la entendí. La carta decía así:

“Hay que tener mala uva. Con la que está cayendo y hay gente empeñada en que miremos el lado alegre de la vida. Que hay cosas buenas, que sí, seguro que las hay, pero es muy difícil verlas y además son minoría. La vida es dura, difícil, cuando crees que ya nada puede ir peor, la vida se las arregla para que vaya peor. No es una ley de Murphy, es la ley de la vida. Y aún encima tengo que aguantar mensajes de “Si la vida te da mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una para soñar ¡Feliz 2013!” o “Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad. ¡Feliz 2013!” Pues no, uno no está para sonreír y para soñar, está para llorar y sufrir que así es la vida.

Hay gente que tiene tan mala uva que me ha pedido que cierre los ojos esta noche, piense en lo que me hizo sonreír este año y que lo multiplique por 2013. Pues ha sido un año penoso y no hay nada que me haya hecho sonreír y además, multiplicar por 2013 es difícil de narices, si bien me quieren me lo podrían poner más fácil y multiplicarlo por dos o por cinco. Hay gente con tan mala uva que desea que sea feliz el año que viene como si no supieran que el año que viene va a ser un fracaso, lo peor de lo peor, la vida más dura y más difícil. Tengo un amigo que me ha puesto: “Que la lluvia de la felicidad te agarre con el paraguas roto, te empape y salpique a todos los que están alrededor. Feliz Año Nuevo 2013.” Pues ya estoy harto de tanta lluvia. Incluso tengo a un amigo con tan mala uva que le da por ponerme mensajes filosóficos estos días como si se fuera a acabar el mundo: “Un sabio dijo: la riqueza de un humano se mide por la cantidad y calidad de los amigos que tiene. Gracias por ser parte de mi fortuna. Feliz Año Nuevo 2013.” Que no, que no es así. Que eso son sólo palabras bonitas que luego durante el año ni felicidad, ni riqueza, ni amigos que todos huyen cuando son malos tiempos.

No entiendo porque todo el mundo tiene que ser feliz estos días y se preocupa de lo que va a comer entre Navidad y Año Nuevo, porque lo importante es comer entre Año Nuevo y Navidad, eso sí que me preocupa. El mundo está lleno de problemas, de angustias, de tristeza, de gente que muere y pasa hambre. La gente tiene muy mala uva estos días porque no ven la realidad, viven como si el mundo no fuera una cárcel y sí lo es. Sólo espero que se acabe ya este año y el que viene y el siguiente porque vivir es un sufrimiento.

El último mensaje me lo mandó ese chico de la sonrisa: “Cuando suenen las doce campanadas, cierra los ojos y pide un deseo al Año Nuevo, a esa hora yo haré lo mismo. Mi deseo: ¡Que el tuyo se haga realidad!”. Pues que sepas que voy a pedir algo muy sencillo: pensar diferente. No para las demás, sino para mí. A ver si va a ser que la mala uva soy yo y no la de mis amigos que me quieren.”

La uva no es buena ni mala, sólo depende de cómo la miremos. ¡Feliz 2013! Y mi deseo: que los vuestros se hagan realidad.

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